Un salto al vacio. Y no hay teoría que aguante. Y el personaje objetivo, que analiza cada paso se desvanece en conjeturas. Permanece un sentimiento de indefensión. Acto seguido buscas aferrarte a algo profundo que justifique este arrebato de debilidad. Freud mira hacia otro lado. Seguís buscando, el motor, el final, un por que. Pero las preguntas marean. Las respuestas escasean. La paciencia llega a cero. Y la ansiedad invade. La cuestión es llegar. O transitar. Buscar entender te deja en ascuas. En vigilia de espera. Y el milagro no aparece, y el parche no cubre el vacio. A jirones despedazas recuerdos que justifiquen esta realidad. Y no es suficiente. Creíste entenderlo alguna vez, la nostalgia por el paso firme agobia. Las horas pasan, tratas de repetirte que no existe tal concepto del tiempo. Pero lo miras una y otra vez. Lo que creíste inherente a tu condición hoy te es ajeno. Porque no existe control en conocer lo irremediable. Hojeas libros indagando. Solo necesitas un concepto que te aleje. Pero en el fondo sabes que esto te hace respirar mas hondo, sentir cada poro abierto. Incluso cuando duele o clava feroces aguijones seguís adelante. No sabes las consecuencias, no es necesario. La mente libera y da lugar al instinto más inconsciente. Lo irracional te suena familiar pero asusta a más no poder. Te perdes ahí envuelto en vibraciones de placer. Donde no hay leyes, ni de gravedad. Donde todo puede pasar. Queres vivirlo, aunque el terror advierta una tormenta. Aunque la lógica quiera participar. Decidís cerrarle la puerta en la cara. Y así, sin mas que la promesa te dejas llevar por esa brisa por momentos huracán. Porque te das cuenta que no tuviste nunca otra opción.
jueves, 11 de septiembre de 2008
Mi abismo
lunes, 1 de septiembre de 2008
The path of least resistance
No siempre obedecer nuestros impulsos nos lleva por senderos óptimos. No siempre es deseo lo que queremos que suceda. Lo que se desea no se alcanza, no se agota. Muchas veces, por no decir la mayoría de ellas, está obstaculizado por resistencias invisibles. Otras veces creemos hacer lo único que estábamos capacitados para lograr, lo que puedo hacer hoy. Hasta acá puedo. Quizás la salida es entrar ahí donde no se puede. Donde no se ven opciones. Momento odioso cuando el analista dice: Bueno hablemos de eso. No era exactamente por donde quería caminar hoy.
¿Como se sigue sabiendo que el mayor impedimento navega impunemente lagos de inconsciente?
Yo misma tengo la respuesta y al mismo tiempo la venda en los ojos. Porque ella no va a pararse de su sillón, no va a acercarse al diván, no va a sacudirme de los hombros mientras grita la respuesta a mis conflictos. Eso sería romper el encuadre. Una lástima.
Hoy sé que cuando irrumpe la angustia hay deseo en juego. Ya no le tengo miedo. Porque me indica la ruta.
viernes, 22 de agosto de 2008
Las histéricas
Las histéricas somos lo máximo...
las histéricas somos lo máximo...
extraviadas, voyeristas, seductoras compulsivas,
finas divas arrojadas al diván de Freud.. y de Lacan.
¡Ay, Segismundo, cuanta vanidad!
Infantiloide malsano, el orgasmo clitoriano.
¡Ay, Segismundo, cuanta vaginalidad!
El orgasmo clitoriano, se te escapa de la mano.
¡Ay, Segismundo! De tan macho, ya no encajas.
No me digas que el placer es pura paja.
Por lo demás, correspondo a tus teorías:
estoy llena de manías, sueños, fobias y obsesiones;
sólo tu envidia del pene y el diván de tus eunucos
administra mis pulsiones compulsivas.
¡Cómo me duele este mundo, Segismundo!
La parálisis, la envidia, la neurosis nos gobierna...
¡Cómo me duelen los pobres, cómo jode la miseria!
Ora sí que lo de menos es la histeria.
Las histéricas somos lo máximo...
las histéricas somos lo máximo...
solidarias, fabulosas, planetarias, amorosas,
superegos moderados, cunnilingus para todas a placer.
¡Ay, Segismundo, cuanta vanidad!
Infantiloide malsano, el orgasmo clitoriano.
¡Ay, Segismundo, cuánta vaginalidad!
El orgasmo clitoriano, se te escapa de la mano.
¡Ay, Segismundo! De tan macho, ya no sé
si poner punto final o...ponerle “punto G”.
Liliana Felipe
jueves, 3 de julio de 2008
Jugále al 22
Paciente afligida: La última sesión casi no hablé.
Terapeuta: Si hablaste.
PT: Pero no podía hablar. Siento que me quedé sin decir tantas cosas, y una opresión aquí, en mi pecho
T: Habláme de eso.
PT: ¡Pero le estoy diciendo que no puedo hablar!
T: ¿Tuviste algún sueño últimamente?
PT: Si. Era como una película
T: (Anota) Y decime ¿como era ese sueño?
PT: Mmm….Yo estaba en Nueva York con amigos, teníamos un bar. Tocábamos música todas las noches. Una de las socias un día se vuelve loca, y se encierra en el altillo a hacer monólogos. Jajajaj…que locura. Bueno, y después llamábamos una psicóloga para que la trate. Ésta sube y abre la puerta. La encuentra cubierta con una sabana. Ambas se miran sorprendidas al principio, pero inmediatamente asumen su papel. La loca con mirada dramática, así bien teatral, observa de manera altiva. La Psicóloga retoma su papel profesional y la mira seriamente.
T: ¿Y pensaste algo al respecto?
PT: Nada. Jajja… ¡es cualquiera el sueño! Mirá que hacer monólogos…
T: (Encontró algo gracioso, no se la dejo pasar) ¿Qué te causa gracia?
PT: Y todo, que sé yo, la loca…
T: ¿Y porque tenia mirada altiva la loca?
PT: ¡Que se yo!...y….quizás porque tenia sus verdades, la tenía re clara. ¿Sabes que recordé? Que yo ese personaje lo vi en un monólogo que fui a ver al teatro hace años, era sobre la libertad, así de la mujer creo...
T: Mirá que interesante…. ¿y esa loca hablaba de libertad?
PT: Si, contaba su verdad…
T: Bien, ¿cuándo te despertaste?
PT: Cuando en el final del sueño yo me convierto en la psicóloga, ahí despierto y bastante angustiada…
T: Había un deseo muy fuerte ahí.
PT: Seh…
T: Bueno a ver, digamos así, vos ocupaste tres lugares en este sueño.
PT: ¡Que bueno que no son dos! Siempre me siento tan bipolar.
T: Tres lugares: El que estás con amigos en un principio, LA LOCA y la psicóloga
PT: Jajjajaj ¡Que fuerte que mi propia analista me diga que soy la loca!
T: Bueno estamos hablando del sueño ¿no? Vos misma te ubicaste ahí…
PT: Si, la verdad que de todos prefiero ser la loca, porque sabe perfectamente lo que hace. Y guarda verdades…
T: Pero se queda en silencio…
PT: …
T: Es llamativo que como representante de verdad y libertad hayas puesto a una loca encerrada en un altillo.
PT: …
T: Es decir que para vos tus verdades y hablar de libertad son sinonimo de locura…dichos por una loca...
PT:…
T: ¿En que te quedaste pensando?
PT: Que una de mis frases de cabecera es: “Loca, por que te ponés mal si vos lo tenés todo”. Las cosas que me pasan me parecen tonterías siempre…
T: Bueno vamos a dejar acá por hoy.
PT: Bueno... ¿tenés cambio de cien?
miércoles, 25 de junio de 2008
Es una experiencia religiosa...
Se acusa al psicoanálisis de ser fundamentalista y cuasi religioso. Casi como la religión católica. De algún modo tienen rasgos en común. Freud representa el padre omnipresente, que dejo su legado por escrito y hoy miles intentan interpretarlo. Se le dice a cualquier persona que no ha experimentado una sesión de análisis que no se sabe como es hasta que se prueba. El que se psicoanaliza cree que todo el mundo debería hacerlo, lo mismo piensa el fervoroso cristiano. Hay mecanismos que no tienen localización biológica. No hay un lugar específico para el inconsciente, tampoco para el alma. Se compara a la sesión con una confesión frente a un cura, aunque se sabe que no se dice todo en análisis. Tampoco en las confesiones. Se dice que una vez que se logra asociar dos o más elementos psíquicos se quiere repetir una y otra vez la misma experiencia. Lo mismo seria cuando se alcanza la mística, en ese momento cumbre donde se unen lo celestial y lo humano. En ambos casos se pide que se abandone la persona misma. En la práctica religiosa se busca vivir en espíritu, muchas veces cuesta hallarlo porque el mundo propone modos diferentes. Liberarse de lo real y tangible para bucear el inconsciente en diván tampoco es tarea fácil... ¿Estaré frente a una doble experiencia mística?
viernes, 6 de junio de 2008
La carta que nunca fué enviada
Estimado paciente,
Entiendo que quizás desconozcas qué te trajo a mi consultorio, pero te aseguro que una parte de ti me necesita. Por si no lo sabes, paso a comentarte a grandes rasgos algunas de mis tareas.
Analizo tu sueño. Analizo tu olvido u omisión. Analizo tu resistencia. Analizo tu miedo y por ende tu deseo. Analizo tu conducta pero sin desconocer su origen inconsciente. Analizo tu pasado. Analizo tu elección de objeto. Analizo tu sexualidad. Analizo tus fobias si las tienes. Analizo tus repeticiones. Analizo tus emociones. La lógica que te detiene. La fuerza que te arrastra por caminos sinuosos de culpa. Evita encontrar sentido a lo que dices. Busca más bien liberarte del prejuicio. Confía en que recibo tus palabras y te doy las mías cuando no puedas hacerlo. Pero no olvides que todo empieza en tu propio discurso, yo soy solo quien te guía dentro de tus laberintos más propios. Ahí donde te pierdes. Donde confundes mi figura una y mil veces. Esta bien que desconfíes, pero es a ti mismo a quien le temes. Solo úsame para encontrarte, soy tu instrumento. Tus palabras dan sentido a mi trabajo, aunque te parezcan inútiles o bobas. Sin paciente no hay intervención. Tu papel no es pasivo, es el que dota de sentido este espacio. Yo no tengo la última palabra, ni la verdad definitiva. Esa la construiremos juntos paso a paso. Tu realidad es la mía. Trabajaré solo con lo que me digas, por eso te aconsejo que no te midas en este punto. No te juzgo, no te sentencio. Solo interpreto tu palabra. El precio que pagas no se compara con lo que te cuesta el síntoma que te aqueja y que te trajo hasta aquí. No te prometo la cura, te prometo el intento. Tengo emociones, reacciono de algún modo a lo que me cuentas, no soy un robot sentado que solo escribe compulsivamente en un cuaderno. Soy una persona también y hasta quizás he vivido lo mismo que tú. Pero créeme no conviene que lo exteriorice por el bien de este tratamiento. Si te decides a empezar ten la certeza de que estaré contigo cada semana, y te esperaré los días que no quieras venir. Este será tu lugar si te decides a tomarlo.
De igual modo, es indispensable me avises con 24 horas de anticipación tu ausencia. De honorarios hablaremos luego.
A la espera de sus noticias, se despide atentamente,
El terapeuta.