viernes, 22 de agosto de 2008

Las histéricas

Las histéricas somos lo máximo...
las histéricas somos lo máximo...
extraviadas, voyeristas, seductoras compulsivas,
finas divas arrojadas al diván de Freud.. y de Lacan.

¡Ay, Segismundo, cuanta vanidad!
Infantiloide malsano, el orgasmo clitoriano.
¡Ay, Segismundo, cuanta vaginalidad!
El orgasmo clitoriano, se te escapa de la mano.
¡Ay, Segismundo! De tan macho, ya no encajas.
No me digas que el placer es pura paja.

Por lo demás, correspondo a tus teorías:
estoy llena de manías, sueños, fobias y obsesiones;
sólo tu envidia del pene y el diván de tus eunucos
administra mis pulsiones compulsivas.
¡Cómo me duele este mundo, Segismundo!
La parálisis, la envidia, la neurosis nos gobierna...
¡Cómo me duelen los pobres, cómo jode la miseria!
Ora sí que lo de menos es la histeria.

Las histéricas somos lo máximo...
las histéricas somos lo máximo...
solidarias, fabulosas, planetarias, amorosas,
superegos moderados, cunnilingus para todas a placer.

¡Ay, Segismundo, cuanta vanidad!
Infantiloide malsano, el orgasmo clitoriano.
¡Ay, Segismundo, cuánta vaginalidad!
El orgasmo clitoriano, se te escapa de la mano.
¡Ay, Segismundo! De tan macho, ya no sé
si poner punto final o...ponerle “punto G”.

Liliana Felipe







jueves, 3 de julio de 2008

Jugále al 22

Paciente afligida: La última sesión casi no hablé.

Terapeuta: Si hablaste.

PT: Pero no podía hablar. Siento que me quedé sin decir tantas cosas, y una opresión aquí, en mi pecho

T: Habláme de eso.

PT: ¡Pero le estoy diciendo que no puedo hablar!

T: ¿Tuviste algún sueño últimamente?

PT: Si. Era como una película

T: (Anota) Y decime ¿como era ese sueño?

PT: Mmm….Yo estaba en Nueva York con amigos, teníamos un bar. Tocábamos música todas las noches. Una de las socias un día se vuelve loca, y se encierra en el altillo a hacer monólogos. Jajajaj…que locura. Bueno, y después llamábamos una psicóloga para que la trate. Ésta sube y abre la puerta. La encuentra cubierta con una sabana. Ambas se miran sorprendidas al principio, pero inmediatamente asumen su papel. La loca con mirada dramática, así bien teatral, observa de manera altiva. La Psicóloga retoma su papel profesional y la mira seriamente.

T: ¿Y pensaste algo al respecto?

PT: Nada. Jajja… ¡es cualquiera el sueño! Mirá que hacer monólogos…

T: (Encontró algo gracioso, no se la dejo pasar) ¿Qué te causa gracia?

PT: Y todo, que sé yo, la loca…

T: ¿Y porque tenia mirada altiva la loca?

PT: ¡Que se yo!...y….quizás porque tenia sus verdades, la tenía re clara. ¿Sabes que recordé? Que yo ese personaje lo vi en un monólogo que fui a ver al teatro hace años, era sobre la libertad, así de la mujer creo...

T: Mirá que interesante…. ¿y esa loca hablaba de libertad?

PT: Si, contaba su verdad…

T: Bien, ¿cuándo te despertaste?

PT: Cuando en el final del sueño yo me convierto en la psicóloga, ahí despierto y bastante angustiada…

T: Había un deseo muy fuerte ahí.

PT: Seh

T: Bueno a ver, digamos así, vos ocupaste tres lugares en este sueño.

PT: ¡Que bueno que no son dos! Siempre me siento tan bipolar.

T: Tres lugares: El que estás con amigos en un principio, LA LOCA y la psicóloga

PT: Jajjajaj ¡Que fuerte que mi propia analista me diga que soy la loca!

T: Bueno estamos hablando del sueño ¿no? Vos misma te ubicaste ahí…

PT: Si, la verdad que de todos prefiero ser la loca, porque sabe perfectamente lo que hace. Y guarda verdades…

T: Pero se queda en silencio…

PT: …

T: Es llamativo que como representante de verdad y libertad hayas puesto a una loca encerrada en un altillo.

PT: …

T: Es decir que para vos tus verdades y hablar de libertad son sinonimo de locura…dichos por una loca...

PT:…

T: ¿En que te quedaste pensando?

PT: Que una de mis frases de cabecera es: “Loca, por que te ponés mal si vos lo tenés todo”. Las cosas que me pasan me parecen tonterías siempre…

T: Bueno vamos a dejar acá por hoy.

PT: Bueno... ¿tenés cambio de cien?

miércoles, 25 de junio de 2008

Es una experiencia religiosa...


Se acusa al psicoanálisis de ser fundamentalista y cuasi religioso. Casi como la religión católica. De algún modo tienen rasgos en común. Freud representa el padre omnipresente, que dejo su legado por escrito y hoy miles intentan interpretarlo. Se le dice a cualquier persona que no ha experimentado una sesión de análisis que no se sabe como es hasta que se prueba. El que se psicoanaliza cree que todo el mundo debería hacerlo, lo mismo piensa el fervoroso cristiano. Hay mecanismos que no tienen localización biológica. No hay un lugar específico para el inconsciente, tampoco para el alma. Se compara a la sesión con una confesión frente a un cura, aunque se sabe que no se dice todo en análisis. Tampoco en las confesiones. Se dice que una vez que se logra asociar dos o más elementos psíquicos se quiere repetir una y otra vez la misma experiencia. Lo mismo seria cuando se alcanza la mística, en ese momento cumbre donde se unen lo celestial y lo humano. En ambos casos se pide que se abandone la persona misma. En la práctica religiosa se busca vivir en espíritu, muchas veces cuesta hallarlo porque el mundo propone modos diferentes. Liberarse de lo real y tangible para bucear el inconsciente en diván tampoco es tarea fácil... ¿Estaré frente a una doble experiencia mística?

viernes, 6 de junio de 2008

La carta que nunca fué enviada

Estimado paciente,

Entiendo que quizás desconozcas qué te trajo a mi consultorio, pero te aseguro que una parte de ti me necesita. Por si no lo sabes, paso a comentarte a grandes rasgos algunas de mis tareas.

Analizo tu sueño. Analizo tu olvido u omisión. Analizo tu resistencia. Analizo tu miedo y por ende tu deseo. Analizo tu conducta pero sin desconocer su origen inconsciente. Analizo tu pasado. Analizo tu elección de objeto. Analizo tu sexualidad. Analizo tus fobias si las tienes. Analizo tus repeticiones. Analizo tus emociones. La lógica que te detiene. La fuerza que te arrastra por caminos sinuosos de culpa. Evita encontrar sentido a lo que dices. Busca más bien liberarte del prejuicio. Confía en que recibo tus palabras y te doy las mías cuando no puedas hacerlo. Pero no olvides que todo empieza en tu propio discurso, yo soy solo quien te guía dentro de tus laberintos más propios. Ahí donde te pierdes. Donde confundes mi figura una y mil veces. Esta bien que desconfíes, pero es a ti mismo a quien le temes. Solo úsame para encontrarte, soy tu instrumento. Tus palabras dan sentido a mi trabajo, aunque te parezcan inútiles o bobas. Sin paciente no hay intervención. Tu papel no es pasivo, es el que dota de sentido este espacio. Yo no tengo la última palabra, ni la verdad definitiva. Esa la construiremos juntos paso a paso. Tu realidad es la mía. Trabajaré solo con lo que me digas, por eso te aconsejo que no te midas en este punto. No te juzgo, no te sentencio. Solo interpreto tu palabra. El precio que pagas no se compara con lo que te cuesta el síntoma que te aqueja y que te trajo hasta aquí. No te prometo la cura, te prometo el intento. Tengo emociones, reacciono de algún modo a lo que me cuentas, no soy un robot sentado que solo escribe compulsivamente en un cuaderno. Soy una persona también y hasta quizás he vivido lo mismo que tú. Pero créeme no conviene que lo exteriorice por el bien de este tratamiento. Si te decides a empezar ten la certeza de que estaré contigo cada semana, y te esperaré los días que no quieras venir. Este será tu lugar si te decides a tomarlo.

De igual modo, es indispensable me avises con 24 horas de anticipación tu ausencia. De honorarios hablaremos luego.

A la espera de sus noticias, se despide atentamente,

El terapeuta.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Gajes del oficio

Siempre nos dicen que si nuestro deseo es ser psicoanalistas, no queda otra que “saber de todo”. Algo así como rasgo no excluyente. Es curioso que tengamos que leer el banquete de Platón, pero no por su retórica impresionante o el discurso de Sócrates sobre el amor, sino para conocer lo pederasta del vinculo entre el adulto mayor que “introducía” al joven e inocente griego en la vicisitudes del amor y del sexo. Todo esto para luego catalogarlo de Edipo negativo, y que al convertirse en adulto su fin es amar a los niños como él mismo fue amado por su madre. En fin. O conocer la tragedia griega, pero para recordar que Edipo representa el incesto y el parricidio, deseo irreconciliable en los primeros años del niño/a hacia sus padres por lo que debe reprimirlos y sepultarlos en su inconsciente. Para que luego haga su retorno como síntoma en la vida adulta del sujeto. También es interesante conocer de los grandes artistas, también grandes sublimadores de pulsiones para el psicoanálisis. Saber que el Guernica surgió de una profunda angustia muy bien sublimada por Picasso al ver el bombardeo sobre esta ciudad durante la guerra civil española. Saber que Freud analizo algunos dichos y obras de Leonardo Da Vinci, y luego afirmo una posible homosexualidad de dicho artista. Me quedo con la Virgen de las Rocas para ser sincera.

Hasta tapicería hay que saber. Porque Lacan nos introduce en la analogía del punto Capitoné ó almohadillado. A ver como se los explico… ¿Conocen esos sillones con muchos botones cosidos en su respaldo? Bueno el método seria, que se entrecruzan muchos hilos, y que luego se tira del mismo y quedan todos los botones hundidos y acomodados simétricamente. La última puntada anuda todas las anteriores. Analogía: cada puntada es un significante para el sujeto. El analista tira del hilo y todos estos significantes del discurso se ordenan, cobran sentido con una última palabra que resignifica las anteriores. Espero haberlo explicado bien. Por las dudas arranco corte y confección.




martes, 6 de mayo de 2008

Un sábado cualquiera empecé con clases de percusión. Me sentí libre, se debe mantener lo que se llama mantra musical, una cadencia que acompaña el cuerpo. Una experiencia increíble entre agudos y graves. Al lunes siguiente mi querida profesora dice: “La música es el lenguaje mas primitivo del hombre”. Hasta ahí íbamos bien, pensé que entendía el porqué de esa vibración en el cuerpo al tocar esos tambores en grupo cual rito tribal; era parte de la filogenia. Pero después agregó: “Por ejemplo, el ritmo de los tambores seria análogo al sonido que escuchamos in útero de los latidos del corazón de la madre”. No sé si soy yo, pero creo que para cualquier estudiante de psicología (o no) en cuanto aparece la madre en escena se arruina la fiesta. Me quejé pensando que estas teorías osan meterse en todo. Pero prefiero quedarme con la idea de que el sonido me acompañó desde siempre. Y que tengo facilidad para mantener un ritmo. Las primeras nociones de ritmo y repeticion están presentes en el amamantamiento. Incluso están presentes antes de que el bebé nazca. En tal caso tuve una madre "suficientemente buena", diría Winnicott. Y en vez de ver a una mujer entrometida vi una mujer dedicada. Dedicada a acompañarme, dedicada a cuidarme, dedicada a alimentarme, dedicada…a veces por demás dedicada. Incluso dedicada a sacarme de quicio, dedicada a hacerme enojar hasta la medula, a meterse donde no la llaman. Curiosa relación existe entre una madre y su hija. El amor que se transforma tan fácilmente en odio, en apenas minutos. La gratitud en reproche y viceversa. Las ganas de tenerla cerca y lejos como el zoom de una cámara. A un click de distancia. La facilidad con la que llenamos sus silencios y sus palabras con reclamos hacia nosotras. Y cómo nos cuesta entender sus decisiones que nos parecen erróneas. Despues de años de enojos adolescentes aceptamos la que nos tocó en suerte, la vemos de mujer a mujer y pensamos que hizo lo mejor que pudo. O lo que le salió. Las mas afortunadas hasta se llenaran de agradecimientos. Y otras preferiremos quedarnos con la mejor parte.

Como únicos seres que necesitamos de otro ser hasta dar nuestros primeros pasos en este mundo, bastante quejosos somos de nuestro destino. Y como la vida lleva algunas veces a ocupar ese lugar que abrazamos y escupimos, notaremos que no era tarea fácil. Creemos que cumpliremos un mejor papel.
Cursando una materia, entendí la importancia de los primeros años. Aprendí que ahí se constituye la grilla de la personalidad para toda la vida de un individuo. Cada acto que realices o palabra que le digas serán de enseñanza. Las 24 horas. Para un pequeño ser que algún día quizás se siente en un diván a hablar de tu papel de madre. O quizás solo haga aromaterapia. Pero algo es seguro, no importa lo que pase, en algún momento se enojará con vos. Y mucho. Y esto va a ser necesario para el/ella. Y vos indefectiblemente debes amarlo. Es decir que es un amor que en algún momento dolerá. Igual… ¿que clase de amor seria si no molestara un poquito?

viernes, 25 de abril de 2008

Desperate housewives

Me agota de antemano imaginar que viviré siempre en búsqueda. Trato de convencerme y pienso que siempre es mejor que estar detenida. Pero igual me cansa. Voy a intentar llegar a horario a mi trabajo, pertenecer a ámbitos sociales, no perder la pasión en mi pareja, enseñar a mis hijos con el ejemplo, perdonar constantemente a mis padres, creo que ya son demasiadas actividades. Freud dijo que la vida es: amor y trabajo. Me imagino llegando de una larga y exitosa jornada de trabajo a mi casa. Mi marido me espera en un sofá, ayudando a mis hijos con sus tareas. Huelo comida casera en el living. Me descalzo y observo la pulcritud del piso. Todos nos reímos. Corrección: Freud no hablo de amar y trabajar, sino de la inhibición para lograrlo en la neurosis. Mi escena se ve alterada. Ahora luzco grandes ojeras, la ropa con olor a smog. Mi casa un desorden, mi marido en un sofá me pide la cena. Mis hijos pelean, me exigen atención. Yo me quito los zapatos, respiro profundamente y extrañamente sonrío. Le digo al hombre que amo que pensemos juntos que cocinar, y al oído lo invito a subir a la habitacion. Abrazo a mis hijos y les pido me cuenten su día. Guardo mi portafolio con los casos hasta el otro día. Me siento plena. Bueno disculpen, soy adicta a los finales felices.

martes, 15 de abril de 2008

Todo miedo esconde un deseo

Es una noche lluviosa de amor con tu partenaire. Él sabe como decirte lo que más te gusta. Sus besos te hacen cosquillas, reís pero de placer. Sabe donde tocarte. Te invita a otro lugar, aceptás porque estaba en tus planes desde el primer momento que elegiste que ropa interior usarías. Luego del acto sexual (satisfactorio o no), esperás sus caricias. Lo primero, la necesidad. Lo segundo, la demanda al objeto (es decir al otro). ¿Y el deseo? No es la necesidad, porque ésta logra satisfacción en ese objeto buscado. No es la demanda, porque ésta le exige amor al objeto. El deseo esta en la diferencia entre ambas. No se satisface, se reproduce constantemente. Es deseo de ser deseado por ese Otro. Ser su objeto de amor. Se busca reproducir esas primeras sensaciones placenteras de la infancia que quedaron como huellas mnémicas en el inconsciente. A esta altura el chico se pidió un taxi.